Clinica Andante: MIcropolíticas .¿Es posible un mundo de posibles?
¿Cómo se hace?. Ocurrencias en tramas.
Taller " Ventaneando al 2020"
Muchísimas gracias a quienes, aun con dificultades para poder estar (por el día y hora) eligieron encontrar un espacio. Experiencia rica, convidó reflexiones desde distintos puntos de vista. Todos escribieron y reflexionaron acerca de sus vivencias en este año tan atípico, se afianzó el deseo de seguir inventando salidas, lanzar ocurrencias y compartir este colectivo inclusivo, con las intensidades de las preguntas y el abrazo de una escucha sin prejuicios.
Compartimos el escrito de Verónica Quintana quien generosamente compartió y dejó andar en probabilidades de roces sensibles.
Decidí dejarme en paz.
Dejarme.
Como una dejada.
Como el agua que toma la forma de su contenedor.
Así como el almíbar se hunde en el bizcochuelo.
Como la enamorada del muro, adoptando los diferentes bordes de las paredes.
Como las hojas que proyectan sombras de medialunas chiquititas con el eclipse de sol.
Como los yuyos que crecen, como se les antoja y sin disciplina.
Decidí dejar expandir mi cuerpo, un rato, aunque a veces sea incómodo. Lo dejé ser así, como quiera, como pueda.
Me dejé beber y comer sin disciplina, con la satisfacción efímera como el único límite.
Me dejé acumular grasa, como los osos polares para pasar el invierno.
Me dejé reír, me dejé llorar, me dejé dormir .Quién dijo que hay que divertirse todo el tiempo?
Me dejé no hacer nada, no necesitar nada.
Me dejé despojar, me dejé en ojotas, sin tintura, sin maquillaje , sin corpiño.
Me dejé confiar, y al rato desconfiar,
Pensar y no pensar,
Sentir de todo y no sentir nada , apasionarme y también no sentir pasión por nada.
Me dejé llenar y al rato vaciarme.
Decidí dejar un libro aburrido, la cama sin tender, algunas deudas sin pagar.
Me entregué al silencio
A lo que hay
A lo que sucede
Me entregué a mí misma

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